top of page
Buscar

La Epístola del Bienestar.

  • 9 jun
  • 3 min de lectura

Los expresidentes suelen escribir memorias, algunos escriben artículos, otros ofrecen conferencias, participan en fundaciones o dedican sus años de retiro a comentar discretamente los acontecimientos de su tiempo. Pero AMLO decidió escribir una carta a Donald Trump. El gesto sería perfectamente normal si no existiera un detalle incómodo: México tiene presidenta.


Durante años, la política mexicana conoció cartas memorables recordemos que Juárez escribió desde la resistencia republicana, Carranza intercambió mensajes con Washington en momentos decisivos para la soberanía nacional, Cárdenas entendió el peso de la palabra presidencial cuando dialogó con Roosevelt en los años más complejos de la expropiación petrolera. Aquellas cartas nacían desde el ejercicio formal del poder.


Pero la reciente misiva enviada desde Palenque nace desde una condición mucho más peculiar: la de un expresidente retirado que interviene públicamente en una controversia internacional mientras existe una presidenta constitucional encargada de conducir la política exterior del país. Ahí comienza el verdadero interés del episodio.


Porque más allá del contenido de la carta, lo relevante es lo que revela la "Epístola del Bienestar" y hablamos de tres efectos simultáneos:


El primero, político porque la carta debilita inevitablemente a Claudia Sheinbaum. No porque contradiga sus posiciones ni porque cuestione su autoridad de manera explícita, sino porque transmite una imagen difícil de evitar: cuando la presión aumenta, cuando Washington endurece el tono y cuando aparecen acusaciones incómodas contra actores cercanos al movimiento, el fundador considera necesario abandonar su retiro para intervenir personalmente. La pregunta surge sola: Si la presidenta conduce la política exterior, ¿por qué el expresidente necesita fijar posición?


El segundo efecto es psicológico. El sermón escrito por AMLO transmite una sensación que el oficialismo probablemente no pretendía comunicar: preocupación, no necesariamente culpabilidad o responsabilidad, pero sí preocupación.


Porque nadie abandona voluntariamente el silencio que tanto esfuerzo costó construir si considera que no existe riesgo alguno.


Durante meses, López Obrador fue presentado como una figura retirada de la vida pública, un observador distante dedicado a escribir, descansar y recorrer los senderos de Palenque; sin embargo, la aparición de esta carta sugiere que ciertas circunstancias siguen siendo capaces de convocarlo nuevamente al debate político. Y eso, inevitablemente, genera preguntas.


El tercer efecto es diplomático. Porque la carta parece dirigirse a Donald Trump, pero al mismo tiempo identifica un adversario mucho más concreto: Marco Rubio. La tesis implícita resulta llamativa: No sería la Casa Blanca la responsable de las tensiones recientes, sino determinados actores que estarían influyendo en las decisiones de Washington.


Es una apuesta arriesgada, porque supone, en los hechos, que el presidente estadounidense puede ser manipulado y esa no es una sana crítica al poder, sino una denotación al liderazgo de Trump.


No obstante y más allá de estos tres efectos, lo más interesante no es el contenido de la carta sino lo que revela sobre el movimiento que la inspira.


Durante años, la 4T construyó una narrativa basada en la idea de una renovación histórica del poder político mexicano, una transición moral, una nueva etapa institucional.


Sin embargo, cada vez que aparece una crisis importante, el debate público vuelve a girar alrededor de la misma figura, como si Palenque siguiera funcionando como una oficina alterna de consulta política, como si el expresidente continuara siendo, para amplios sectores del movimiento, la autoridad moral definitiva.


Y eso nos devuelve a varias preguntas que siguen sin respuesta:


¿Estamos observando a una expresidenta acompañada por el legado de su antecesor?

¿O estamos observando a un expresidente que no termina de abandonar el poder?


Porque las cartas tienen algo curioso: a veces dicen mucho más sobre quien las escribe que sobre quien las recibe y esta Epístola del Bienestar parece decir una sola cosa con extraordinaria claridad: el retiro político de López Obrador sigue siendo una de las ficciones más difíciles de sostener en la vida pública mexicana.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
La República de las excepciones...

Las democracias no empiezan a morir cuando desaparecen las leyes, mueren cuando las leyes siguen existiendo, pero dejan de aplicarse con el mismo rigor para todos. Durante las últimas semanas, la conv

 
 
 
Combustible de impunidad...

El combustible ilegal no circula solo. Necesita carreteras, aduanas, permisos, silencios, firmas, protección y funcionarios dispuestos a mirar hacia otro lado. Durante años, el huachicol fue presentad

 
 
 
La sombra que todavía despacha...

Palenque, Palacio y la pregunta incómoda: ¿quién manda cuando la 4T entra en crisis? En México hay una presidenta constitucional. Una sola. Pero cada crisis importante que le sucede a la 4T parece ven

 
 
 

Comentarios


bottom of page